sábado, 9 de septiembre de 2023

TESTIGO DE CARGO (BILLY WILDER, 1957) (MP4)


Hoy toca una de esas películas-fetiche que han marcado mi vida, una de esas obras que me convirtieron en el cinéfilo que soy actualmente.

A BILLY WILDER le debo muchísimos buenos momentos de mi vida, haciéndome gozar, en diferentes momentos de mi vida, del Cine con C mayúscula con obras inmortales e irrepetibles como EL APARTAMENTO, SABRINA, UNO-DOS-TRES, IRMA LA DULCE, BERLÍN OCCIDENTE, CON FALDAS Y A LO LOCO... Me hizo saltar de la butaca a una edad muy temprana cuando vi el reestreno de PRIMERA PLANA, me hizo temblar de inquietud con PERDICIÓN, provocó que me enamorara de GINGER ROGERS con EL MAYOR Y LA MENOR y me regaló la sorpresa de mi vida con el final más inesperado del cine que había visto hasta el momento cuando, en aquel día de 1977 mis padres me llevaban a un reestreno de TESTIGO DE CARGO que echaban en el Cine Delicias de mi barrio. Supongo que muchos entenderán ahora por qué, en el estreno de la primera entrega de Star Wars, allá por 1977, me aburriera como un regimiento de ostras, como también muchos comprenderán por qué fui un "niño raro" a los ojos de mis compañeros de clase y amigos de la infancia, lo que provocó un "bullying" sistemático y atroz.

Pues bien, ésta es la película que os quiero ofrecer hoy, la que hizo que me quedara prendado de por vida con CHARLES LAUGHTON, ese enorme (en todos los sentidos) Sir Wilfrid Roberts, un abogado recién salido de una delicada recuperación tras un ataque al corazón, cuidado por una impresionante ELSA LANCHESTER (la que fuera novia de Frankenstein en la película de los años 30) y seducido por la acusación de asesinato por la que fue señalado un imponente TYRONE POWER, secundado por una siempre inmensa MARLENE DIETRICH. Con este excelso elenco de actores, se enarbola una versión cinematográfica de la obra de AGATHA CHRISTIE, quizás la mejor adaptación al cine de una obra de esta insigne escritora.



El relato, la obra y la película nos cuentan, en esencia, lo mismo, la historia de un hombre acusado de haber matado a una mujer mayor que él que, presumiblemente, se enamoró de él y que éste aprovechó para quitarle la vida y llevarse la mayor parte de un testamento recientemente modificado a su favor. El hiper-cuidado Sir Wilfrid Roberts (Charles Laughton) tiene prohibido abordar casos criminales por prescripción médica, algo que debe controlar su ínclita y a veces impertinente enfermera Miss Plimsoll (Elsa Lanchester), pero el caso de Leonard Vole (Tyrone Power) era demasiado tentador para Sir Wilfrid, sobretodo tras la visita de la gélida Christine (Marlene Dietrich) en que descubre que, aunque de una manera muy fría y ensimismada, Christine puede proveer de una coartada a su defendido. 




Sin embargo, considera que ésta sería poco útil para la defensa de Vole por venir de su propia esposa, quien, por otro lado, no puede testificar en contra de su marido según las leyes inglesas. Tampoco quisiera olvidarme de otros dos excelentes actorazos que intervienen de una forma importante en el film, como son JOHN WILLIAMS (no el músico, sino un gran actor británico que, entre otros, abordó el papel de inspector jefe Hubbard en la célebre CRIMEN PERFECTO de Hitchcock) ni de HENRY DANIELL (el Ministro del Interior Garbitsch, la magnífica parodia de Joseph Goebbels en EL GRAN DICTADOR).



Con todo este montaje en las manos, Billy Wilder edifica una de las más enormes obras maestras de la historia del cine, colocando el listón tan alto como prácticamente imposible de superar. Al final de la película, durante los créditos, una voz en off aconseja no desvelar el final de TESTIGO DE CARGO a aquellas personas que no la hayan visto. 



Hace poco leía en una web de cine el siguiente texto: 
Si les gustan los argumentos desordenados vean, por favor, Atraco perfecto (Kubrick, 1956) y si creen que Interesetellar (Nolan, 2014) es ciencia ficción intelectual échenle un ojo a 2001 (Kubrick, 1968). Sí, todo el mundo dice que la ha visto, pero pocos la han visto de verdad. Y si quieren un final sorprendente, cambien de director –aunque también los tiene-, y vean Testigo de cargo (Wilder, 1957). 
Suscribo al 100% este texto, porque TESTIGO DE CARGO no es solo intrigante, apasionante y su final realmente memorable, el film es también un prodigio de cómo escribir un guión que combina a la perfección suspense, intriga y humor. Billy Wilder era tan bueno escribiendo que poco importaba que no fuera un visionario escénico como Orson Welles o un dramaturgo fílmico como John Ford. Por cierto, a los más jóvenes, ¿les dicen algo estos nombres? ... y no vale mirar en la wikimierda.

Venga, disfrutad de esta obra de arte que el próximo diciembre cumplirá sesenta años... y es que el cine atemporal nunca muere y debe formar parte del patrimonio de la humanidad, con acceso universal, libre y gratuito.

Buenas noches.




TESTIGO DE CARGO


sábado, 2 de septiembre de 2023

EL TERCER HOMBRE (THE THIRD MAN, CAROL REED, 1949) (AVI)


Me ha parecido rematadamente difícil escribir sobre esta obra maestra sin caer en subjetividades y comentarios parciales. Es una de aquellas películas que me marcaron definitivamente y que me consolidaron como el cinéfilo que he sido durante toda mi vida. Recuerdo que la vi con mi madre allá por 1982 en un pase excepcional en el CINE VERDI del barrio de Gràcia de Barcelona. Mi progenitora era una apasionada de JOSEPH COTTEN y de ORSON WELLES y me invitó a adentrarme en el mundo de estos monstruos. Tanto la película como la música me sedujeron hasta tal límite que significó un antes y un después en mi vida, ayudándome a entrar en otros estilos como el expresionismo alemán.

Como decía, me resulta complicado hablar de esta película con rigor objetivo, por lo que he recurrido a un texto que he encontrado en un blog similar a éste, por lo tanto os dejo con él, porque me ha parecido poco menos que sublime:


¿Qué convierte El tercer hombre en una película inolvidable?¿Qué es lo que hace que siga hipnotizando a nuevos espectadores? ¿Es posible escribir algo original sobre ella? A todas estas preguntas trataré de darles unas respuestas a lo largo de este post. De lo que no hay duda es que es un gozo volver a ponerse frente a la pantalla y dejarse llevar por la cítara de Anton Karas (sin miedo a que esto se convierta en un tópico) y ‘mirar’ El tercer hombre.

Así Graham Greene (convertido en guionista) nos seduce con un atractivo triángulo formado por un escritor norteamericano de novelas del Oeste, Holly Martins; por su mejor amigo, Harry Lime, que ‘prospera’ en la Viena de la posguerra y por Anna, una actriz checoslovaca que trata de sobrevivir y que vivió un intenso romance con Harry.



Los tres pululan en un universo especial, en una Viena destruida por la guerra donde los ciudadanos tratan de recuperar su cotidianeidad a pesar de estar dividida en zonas ocupadas por los aliados (franceses, británicos, rusos y norteamericanos). Una Viena que tiene una vida propia que intenta resurgir de las cenizas y donde la ambigüedad moral impera por sus callejuelas, locales, casas y alcantarillas… O en los rostros de sus habitantes.

Carol Reed se deja seducir por el expresionismo alemán y emplea las sombras, los planos y contraplanos, los rostros de sus secundarios, las localizaciones (como las callejuelas vienesas, los locales nocturnos, los apartamentos y las alcantarillas) para distorsionarlos y crear una realidad deformada que representa a la perfección cómo se encontraban los ánimos después del final de una guerra horrible. Pero también toma elementos del mejor cine negro tanto en la psicología de los personajes principales (el perdedor desde el primer fotograma, ese inolvidable Holly Martins) como en la importancia de una atmósfera de ambigüedad moral y desencanto así como en el reflejo de un romanticismo trágico.

Por otra parte Graham Greene empapa toda esta historia oscura con unos evidentes ramalazos de comedia negra que se dejan caer a lo largo del metraje dando un toque especial. El vendedor de globos intentando vender su mercancía a unos policías ocultos en las sombras, la fallida conferencia de Holly Martins sobre ‘alta’ literatura, algunos personajes secundarios que rozan el esperpento, el ‘dulce’ niño que denuncia a un inocente como presunto asesino…

La trama comienza de manera fuerte: Holly Martins (inolvidable Joseph Cotten) acude a Viena tras una llamada de su amigo Harry Lime (enigmático Orson Welles) que le ofrece un trabajo. Cuando llega se entera de que su mejor amigo acaba de ser atropellado accidentalmente y ha muerto. Acude al cementerio para despedirse del amigo y ahí ve por primera vez a Anna (ambigua Alida Valli) pero también a un policía británico, Calloway (eficaz Trevor Howard), que investiga a Lime al que acusa de estar inmiscuido en asuntos turbios y por otra parte el único que echará una mano a un solitario Holly. El escritor en un primer momento no cree las acusaciones de Calloway y  decide por ello investigar la muerte del amigo y limpiar su nombre… Y empieza un thriller enigmático que lo que nos cuenta finalmente es una triste historia de amistad condenada y un  amor imposible.



Uno de los sambenitos (pero que también la han hecho popular) que ha arrastrado El tercer hombre es que Carol Reed no fue el director total de esta obra sino que ahí estaba la mano larga de Orson Welles y que toda la escena de la persecución en el alcantarillado vienés se debía a su dirección y saber hacer. Sin embargo, a parte de los testimonios que ofrece el propio Welles en los que dice que él no ejerció de director, sí podemos ver en una obra anterior del realizador británico, la estupenda Larga es la noche, que Reed pudo ser perfectamente el único director de El tercer hombre. En Larga es la noche cuenta la persecución nocturna de un terrorista del IRA y nos encontramos en esas persecuciones a través de callejones ‘aires’ que nos recuerdan a escenas que veremos después en El tercer hombre.

Lo que sí hizo suyo Orson Welles fue al personaje de Harry Lime que incluso antes de aparecer ‘se come’ la historia a dentelladas (su presencia es siempre evidente) y cuenta con una de las apariciones más increíbles de un personaje (ese gato que le sigue y se restriega en sus pies, ese callejón oscuro y un portal sin luz, esa luz que se enciende de pronto en medio de la noche, y el rostro iluminado de Harry Lime). Cuando ves la película por primera vez el impacto es igual al que sufrimos con la aparición de Gene Tierney en Laura (puro cine negro), otro personaje siempre presente incluso en su ausencia. Así no le dotó solamente de una presencia hipnotizadora sino que le regaló un gran monólogo mil veces repetido (“en Italia, en treinta años de dominación de los Borgia hubo guerras, terror, sangre y muerte, pero surgieron Miguel Ángel, Leonardo da Vinci y el Renacimiento. En Suiza hubo amor y fraternidad, quinientos años de democracia y paz y… ¿qué tenemos? El reloj de cuco”), se dejó perseguir por las alcantarillas, dejó ver unas manos desesperadas que quieren salir al asfalto a través de una rejilla y protagonizó una muerte que suplica con los ojos.

Otro de sus puntos fuertes es la historia de amor imposible entre Anna y Holly Martins. Éste último sabe que nada puede hacer pero siempre lo intenta, protagoniza una triste declaración de amor sumido en el alcohol donde le confiesa a Anna que la ama. Los dos saben que nunca estarán juntos. Desde el principio no dan ninguna oportunidad a su historia, la sombra de Harry es alargada. Uno de los motivos por los que Holly se plantea traicionar al amigo, no es sólo lo que descubre de él, sino el poder salvar a Anna de su compleja situación. Pero ella se deja llevar por una fidelidad absoluta hacia Harry, le comprende ciegamente y está eternamente agradecida porque iluminó sus momentos oscuros y le arregló los papeles… Le quiere con su ambigüedad moral y su complejidad y por eso sólo vive la ‘actitud’ de Holly como una sucia traición.

Él la ve por primera vez en el cementerio. Y ella no repara en el rostro del fracasado escritor de novelas del Oeste. Y su historia termina en ese mismo cementerio cuando ella le ignora en ese plano fijo maravilloso donde pasa de largo con la cítara de fondo… Y Holly no hace nada más que tirar su cigarrillo. Su amor estaba ya muerto desde el principio… Y esta escena se queda para siempre en la retina de cualquier espectador que la vea por primera vez.



Título original: The Third Man (The 3rd Man)
Año: 1949
Duración: 104 min.
País: Reino Unido Reino Unido
Director: Carol Reed
Guion: Graham Greene (Novela: Graham Greene)
Música: Anton Karas
Fotografía: Robert Krasker (B&W)

Reparto:
Joseph Cotten,  Alida Valli,  Trevor Howard,  Orson Welles,  Bernard Lee, Paul Hörbiger,  Ernst Deutsch,  Siegfried Breuer,  Erich Ponto,  Wilfrid Hyde-White, Hedwig Bleibtreu

Productora: London Films. Productores: Alexander Korda, David O. Selznick
Género: Cine negro. Intriga. Drama | Amistad
Adaptación: Graham Greene

Sinopsis:
Comienzos de la Guerra Fría, en Viena, 1947. El norteamericano Holly Martins, un mediocre escritor de novelas del Oeste, llega a la capital austríaca cuando la ciudad está dividida en cuatro zonas ocupadas por los estados aliados de la II Guerra Mundial. Holly va a visitar a Harry Lime, un amigo de la infancia que le ha prometido trabajo. Pero su llegada coincide con el entierro de Harry, que ha muerto atropellado por un coche en plena calle. El jefe de la policía militar británica le hace saber a Martins que Lime estaba gravemente implicado en el mercado negro. Pero a Martins no le cuadra un detalle: todos dicen haber visto a dos hombres en el lugar del atropello intentando ayudar a Lime, pero un testigo asegura haber visto a un tercer hombre... Adaptación de la novela homónima de Graham Greene. (FILMAFFINITY)


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sábado, 26 de agosto de 2023

EL BAZAR DE LAS SORPRESAS (THE SHOP AROUND THE CORNER, ERNST LUBITSCH, 1940) (AVI)


En este blog no podía faltar la peícula que le ha dado título, esta comedia romántica de ERNST LUBITSCH cuyo trasfondo no sólo transcurre entre los corazones de JAMES STEWART y MARGARET SULLAVAN, porque también contiene una gran carga social de crítica hacia la sociedad de clases.

Recuerdo que la vi por primera vez en 1983, en el cine ALEXANDRA de Barcelona en una sesión matinal de cine de culto, algo que por aquellos entonces solía ser bastante común en la ciudad condal. Fui con mis compañeros de la ACADEMIA RIPOLLÉS en una actividad organizada por el profesorado, un sábado por la mañana y la daban en versión original con subtítulos. En unos años repletos de Indianas Jones, retornos de jedis, cazafantasmas, gremlins y un largo etcétera de productos aborregantes, llevar a un grupo de adolescentes a ver una película de los años 40 era todo un reto, pero al menos uno de ellos salió super satisfecho de haber visto una obra maestra. Pues bien, este sujeto, 44 años después os la ofrece a través de la red de redes, en descarga libre para vuestro uso y disfrute.


Y ahora vamos a por la sinopsis:

Los empleados de la marroquinería del campechano y dubitativo Matuschek, de Budapest forman una familia bien avenida, en la que Alfred Kralik, el más antiguo de los empleados, siempre debe resolver las dudas del dueño.


Un día se presenta en la tienda Klara Novak pidiendo trabajo, que logrará tras demostrar sus habilidades como dependienta al señor Matuschek, si bien surgirán enseguida las rencillas entre ella y Alfred, al que Klara trata despectivamente al considerarlo un ser vulgar, muy diferente del hombre de sus sueños, un tipo culto y sensible con el que se intercambia cartas a través de un apartado de correos, ignorando que su amado es el propio Kralik, que también desconoce la identidad de la mujer con la que se escribe.


Y de pronto el señor Matuschek, que hasta entonces había confiado ciegamente en Alfred, al que invitaba a las fiestas de su casa, deja de hablarle y le regaña por todo, estallando su ira cuando, tanto él como Klara le piden permiso para marcharse más pronto justamente el día en que el empresario les había pedido que se quedaran unas horas más tras el cierre para cambiar su escaparate, decidiendo despedir a Alfred.


Este, que justamente había concertado esa misma tarde una cita con su amiga anónima, se queda tras el suceso desolado y sin ganas de acudir a la cita, pese a lo cual, se acerca por curiosidad, acompañado por su amigo Pirovitch, a la cafetería, dándose entonces cuenta de que la mujer con la que ha mantenido la relación epistolar es Klara, por lo que finalmente se decide a entrar, aunque sin identificarse, y charla con ella, aunque finalmente, y como siempre acaban discutiendo.


Entre tanto, esa misma noche, y tras regresar del último de sus recados, Pepi logra evitar el suicidio del señor Matuschek tras enterarse por un detective de que, tal como sospechaba, su mujer le engaña con uno de sus empleados, si bien no era Alfred, como creía, sino el pelota Ferencz Vadas, que lleva un tren de vida que no se corresponde con sus ingresos.
Tras admitir su error, y mientras convalece en el hospital, Matuschek readmite a Alfred, y le nombra director de la tienda, siendo su primera decisión echar a patadas a Vadas.


Tras ello visitará a Klara, que, tras la fallida cita con su enamorado sufrió un disgusto tan grande que enfermó, si bien mejorará enseguida, tras recibir una carta de disculpas de su comunicante anónimo en la que se justifica por no haberse presentado a la cita, debido que la vio con otro hombre.



En Noche Buena, y antes de cerrar la tienda Alfred habla con Klara y le cuenta que conoce al hombre objeto de sus sueños, al que halaga a la vez que lo describe como un hombre gordo y calvo que está en el paro y que se interesó mucho por el sueldo de la muchacha debido a que él carece de trabajo, haciéndole ver además que los textos de su carta eran copiados de autores famosos.


Ella, que se siente comprometida con ese desconocido, confiesa pese a ello a Alfred que desde el principio se sintió atraída por él, si bien lo trataba mal porque leyó en una novela que la heroína conquistaba así a su amado.
Al oír eso él ya no siente ninguna duda y le confiesa que es él el autor de las cartas y que está enamorado de ella.



EL BAZAR DE LAS SORPRESAS:

The shop around the corner (1940) USA
Duración: 91 Min.
Música: Werner R. Heyman
Fotografía: William H. Daniels
Guión: Samson Raphaelson (N.:Nikolaus Laszlo)
Dirección: Ernst Lubitsch
Intérpretes: Margaret Sullavan (Klara Novak), James Stewart (Alfred Kralik), Frank Morgan (Hugo Matuschek), Joseph Schildkraut (Ferencz Vadas), Sara Haden (Flora Kaczek), Felix Bressart (Pirovitch), William Tracy (Pepi Katona), Inez Courtney (Ilona Novotny), Charles Halton (Detective), Charles Smith (Rudy).

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domingo, 20 de agosto de 2023

DOCE HOMBRES SIN PIEDAD (12 ANGRY MAN) (SIDNEY LUMET 1957)


Inauguro este blog con una de esas películas que vería una y otra vez sin descanso, no exageraría si os digo que la habré visto varias decenas de veces. Si no falla mi memoria, esta versión de SIDNEY LUMET creo que la vi por primera vez en 1977 en una sesión matinal del CINE VERDI del barrio de Gràcia de Barcelona, a la que nos llevaron un sábado por la mañana los profes de mi colegio, aunque segurísimo que la dieron mucho antes por televisión, pero sería demasiado crío para acordarme. Recuerdo también que a principios de los 70 se llevó a la pantalla una versión teatral española dentro de aquel clásico programa de teatro "Estudio-1", con un elenco de actores ibéricos impresionante (Jesús Puente, Pedro Osinaga, José Bódalo, Luis Prendes, Manuel Alexandre, Antonio Casal, Sancho Gracia, José María Rodero, Carlos Lemos, Ismael Merlo, Fernando Delgado, Rafael Alonso) y de esa si me quedan recuerdos, al menos de las positivas reacciones de mis padres y hermano que ya habían visto la versión de 1957.

La versión que os propongo es la ópera prima de SIDNEY LUMET (Serpico, Tarde de Perros, Asesinato en el Orient Express, Equus, El Veredicto Final, entre otras) estrenada en 1957, basada en el guion para TV de título homónimo escrito por Reginald Rose y con los actores HENRY FONDA, MARTIN BALSAM, JOHN FIEDLER, LEE J. COBB, E. G. MARSHALL, JACK KLUGMAN, EDWARD BINNS, JACK WARDEN, JOSEPH SWEENEY, ED BEGLEY, GEORGE VOSKOVEC Y ROBERT WEBBER.

Como sinopsis podemos decir que en un juicio por asesinato, y tras escuchar todas las pruebas y testimonios, un jurado popular compuesto por una docena de personas tiene que decidir, por unanimidad, si absuelve o condena a muerte al acusado. La vida de un hombre está en juego, en manos de 12 personas que también tienen su historia. En un principio once de ellos se inclinan por la condena, pero uno discrepa... Ahí empieza el meollo, cuando el jurado número 8 se enfrenta no sólo a once decisiones de condena, sino a once trasfondos personales. Su única arma: la asertividad, con la que mantendrá su posición de no estar seguro de la culpabilidad del acusado (él nunca dice que sea inocente sino que no está seguro) con su total y absoluto virtuosismo en habilidades sociales, sin faltar al respeto ni un solo momento a ninguno de los presentes en la sala de deliberación. 

UN REPASO A LOS PERSONAJES:

Jurado 1 (Martin Balsam)
Un hombre común, presionado con la responsabilidad de coordinar como presidente del jurado, trata de ser muy formal y respetuoso, aunque no es muy brillante de mente.


Jurado 2 (John Fiedler)
Hombre tímido y sin personalidad definida, se deja llevar por la masa.


Jurado 3 (Lee J. Cobb)
Es muy fuerte, rudo y testarudo, es malhumorado y no le gusta escuchar otra opinión distinta a la suya.


Jurado 4 (E.G. Marshall)
Hombre de buena posición económica, es una persona reflexiva y observadora, que expone sus opiniones ordenada y tranquilamente.


Jurado 5 (Jack Klugman)
Un hombre gris, tímido y callado, pero va ganando confianza a medida que avanza el debate.


Jurado 6 (Edward Binns)
Hombre fuerte, honesto y trabajador, suele cumplir con su trabajo sin meterse en problemas, por lo que siempre se atiene a los hechos, no soporta a la gente irrespetuosa y grosera, invierte la mayor parte de su tiempo en pacificar el ambiente.



Jurado 7 (Jack Warden)
Fanfarrón, narcisista, presumido, es de temperamento explosivo y siempre está seguro de lo que dice aunque en realidad es tan inculto que no sabe en realidad de lo que esta hablando. Siempre haciendo chistes y gracias de cualquier cosa esperando el aplauso y la admiración de los demás. Tiene entradas para un partido de béisbol, así que está como loco por irse.


Jurado 8 (Henry Fonda)
Trata de ver el otro lado de la moneda, no tiene miedo de contradecir a sus compañeros y es de valores arraigados por lo que valora mucho la importancia de la vida, cree firmemente en la justicia y tratará de luchar siempre para conseguir que se cumpla.


Jurado 9 (Joseph Sweeney)
Hombre de la tercera edad, en su juventud fue un hombre de ideales, es valiente a la hora de defender su posición.


Jurado 10 (Ed Begley)
Un hombre amargado y molesto con la vida, es racista e intolerante, solo valora su vida, entorpece el debate todo lo que puede, llegando a bloquear varios temas de conversación.



Jurado 11 (George Voskovec)
Refugiado europeo, habla con acento, es humilde y está agradecido con el país que le abrió las puertas, es una persona observadora y extremadamente educada. Suele intervenir cuando conviene tranquilizar los ánimos.


Jurado 12 (Robert Webber)
Joven publicista, ingenioso y agradable, es arrastrado por la vida y el mundo superficial de las agencias de publicidad, sin ganas de complicarse la vida. Le gusta seguir la corriente.



EL ELEMENTO BÁSICO DE LA OBRA: LA ASERTIVIDAD.

Haciendo un poco de estudio sobre el personaje de HENRY FONDA, podemos apreciar lo que os digo: que su postura es asertiva, defiende su derecho a opinar diferente, pero lo hace respetando las opiniones de los demás, en definitiva, su actitud se enmarca en la definición de la asertividad: “capacidad de expresar abiertamente nuestras opiniones respetando los derechos de las otras personas”.

Es una postura que como dice otro de los personajes “hay que tener valor para votar inocente cuando todos los demás opinan que es culpable”. En diferentes momentos de la película vemos la capacidad de liderazgo que tiene. Potenciar nuestra actitud asertiva nos puede servir también para desarrollar nuestro liderazgo de forma eficiente.



El líder asertivo es una persona con alta autoestima, no necesita levantar la voz para hacerse escuchar. Es, en definitiva, una persona que defiende sus derechos, en el caso de la película, su opinión, pero respeta también las posturas de los demás. Dice en un momento “me he puesto en el lugar del chico”, es decir, tiene una postura empática, intenta entender su situación antes de tomar una decisión que será definitiva: la condena a muerte.

En la escena de la navaja vemos el debate entre dos de los personajes, el que hemos analizado y otro. Los dos expresan su opinión, defienden con fuerza sus argumentos, pero ambos se escuchan, prestan atención a la opinión del otro: son dos personas asertivas. En varias de las escenas vemos por el contrario la actitud agresiva de otro personaje, insulta, grita, no escucha. Es evidente que su forma de actuar demuestra una falta de asertividad, de empatía, sus circunstancias personales le llevan a olvidar la situación del condenado, no se pone en su lugar, decide en función de su rencor.



Cuando el jurado número 8 propone una nueva votación, lo hace desde una posición de autoridad, muy asertiva. Deja claro que no va a seguir con la discusión si los demás están convencidos de la culpabilidad, porque ha logrado su objetivo: que se debata el tema, que no se condene al joven sin más, pero no fuerza la situación, se somete a la decisión del grupo.



El resto de los personajes tienen actitudes menos definidas, algunos se inhiben, son actitudes pasivas; otros “pasan”, su actitud va cambiando cuando se implican en el debate, lo que demuestra que a través del diálogo, de la toma de postura de una persona se pueden cambiar actitudes y propiciar que los demás se impliquen. Vemos que las habilidades sociales pueden aprenderse.

Una cuestión a tener en cuenta es cómo la postura asertiva del personaje que hemos comentado al principio va creando adeptos, su capacidad de liderazgo y su actitud asertiva propicia que, como dice “el viejo”, “este hombre se ha enfrentado solo a nosotros, ha intentado conseguir apoyo y yo se lo he dado…quiero oír más…”

UNA VERSIÓN DE LA OBRA MUY SINGULAR.

Técnicamente hablando, la película seduce de principio a fin sin necesidad de grandes elementos escénicos, ya que todo transcurre en una sala de deliberaciones, calurosa, claustrofóbica y angosta. Donde sí que hay que incidir es en la forma sublime que tiene el director para hacer que el espectador entre en esa sala y para ello utiliza bazas como hacer que las cámaras se sitúen por encima del nivel de los ojos en el primer tercio del film, contando para ello con lentes angulares para generar un mayor distanciamiento entre los sujetos. A medida que avanza la película, las cámaras bajan al nivel de los ojos y hacia el final, casi todos los planos se toman por debajo de ese nivel, usando primeros planos y con teleobjetivos, aumentando así la sensación de claustrofobia. Este juego de cámaras es lo que hace que esta versión de Lumet sea tan peculiar y totalmente distinta al resto de versiones.

Como curiosidad, decir que el director hizo permanecer a todos los actores en aquella habitación durante varias horas, haciendo que repasaran sus guiones pero sin grabarles. Ello se llevó a cabo para que los actores sintieran en carne propia la sensación de estar recluídos durante mucho rato con los mismos personajes.

EN RESUMEN...

Si a alguna película le debo gran parte de lo que soy como persona, es a esta cinta de Lumet, por lo que no sería objetivo a la hora de calificarla. No obstante, tampoco creo faltar a la verdad si digo que es una de las más grandes obras del "séptimo arte", una buena muestra de cómo se puede hacer cine enorme sin necesidad de grandes dispendios económicos, sin grandes apuestas en materia escénica, sin grandes bandas sonoras ni reconocimientos académicos. En ocasiones se hacen buenas películas, pero sólo muy de vez en cuando se hace buen cine.


DISFRUTAD...


BIENVENID@S !!!!


Re-inauguro este blog que se abrió al público en 2017 pero que, por falta de tiempo, tuve que aparcar. Espero poder dedicarle más tiempo en lo sucesivo y si es con colaboración externa de las personas que me siguen, mejor que mejor.

Este blog es un producto más de la factoría STAHLFABRIK (Wet Dreams, Electronic Orgy, Ex Libris, son algunos de mis blogs más famosos) que estará dedicado a compartir todas aquellas películas que de una forma u otra han marcado mi vida. Algun@s ya conocéis mis gustos cinéfilos, por lo tanto creo que nos lo pasaremos bien viendo películas y éste es el objetivo de EL BAZAR DE LAS SORPRESAS: disfrutar del Cine, con C mayúscula, al menos hasta que venga la santa inquisición y nos meta en su caza de brujas particular. 

La periodicidad será semanal, dominical y espero y deseo que podamos disfrutar junt@s mucho tiempo.

Así que sentaos, poneos cómod@s y procurad dejar limpio el patio de butacas de palomitas y envases de refrescos. Ah... para hacer manitas, las filas del fondo a la izquierda, por favor...

Apaguemos las luces...